ansiedad, depresión, estrés, anorexia, bulimia , comer compulsivo.

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junio 03, 2011

Anorexia



Las características esenciales de la anorexia nerviosa consisten en el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal, en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo. Además, las mujeres afectadas de este trastorno, aunque hayan pasado la menarquia (primera menstruación), sufren amenorrea (suspensión del periodo menstrual).
Aunque en su mayoría son mujeres las que presentan Anorexia, cada vez hay más hombres que se unen al grupo de personas afectadas por este padecimiento. Los síntomas que presentan tanto hombres como mujeres son los mismos. La persona con este trastorno mantiene un peso corporal por debajo del nivel normal mínimo para su edad y talla. Si la anorexia nerviosa se inicia en la niñez o en la primeras etapas de la adolescencia, en lugar de pérdida puede haber falta de peso, evitando que el sujeto crezca en altura y se desarrolle físicamente conforme a su edad. Para determinar el peso mínimo normal de un individuo, el clínico debe considerar también la constitución física y la historia de peso previa del paciente.
Generalmente, la pérdida de peso se consigue mediante una disminución de la ingesta total. A pesar de que los individuos empiezan por excluir de su dieta algún grupo, como carbohidratos o aquellos alimentos con alto contenido calórico, la mayoría de ellos acaban con una dieta muy restringida, limitada a unos pocos alimentos. Existen otras formas de perder peso como la utilización de vómitos provocado y uso inadecuado de laxantes, diuréticos y ejercicio excesivo.
Las personas con este trastorno tienen un miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obesas. Este miedo generalmente no desaparece aunque el individuo pierda peso y, de hecho, va aumento aunque el peso vaya disminuyendo. Por tanto, podemos ver personas delgadas que siguen angustiadas a llegar a ser obesas, en dieta permanente, sumamente informada sobre la cantidad calórica de cada alimento, realizando rutinas de ejercicio agotadoras u ocultando la comida.
Existe una alteración de la percepción del peso y de la silueta corporales. Algunas personas se encuentran a sí mismas “obesas”, mientras que otras se dan cuenta de que están delgadas, pero continúan estando preocupadas porque algunas partes de su cuerpo les parecen demasiado gordas (especialmente el abdomen, las nalgas y los muslos). Pueden emplear una amplia variedad de técnicas para estimar el tamaño y el peso de su cuerpo, como son el pesarse constantemente en una báscula, la medida de las diferentes partes del cuerpo de manera repetitiva y constante o el mirarse repetidamente al espejo para observar las zonas consideras “obesas”. El nivel de autoestima de las personas que sufren este trastorno depende en gran medida de la forma y el peso del cuerpo. Consideran un logro perder peso y un signo de extraordinaria autodisciplina; en cambio, ven el aumento de peso como un fracaso inaceptable de su autocontrol. Algunas personas son conscientes de su delgadez, pero niegan que está pueda tener implicaciones clínicas graves.
Cuando los individuos con este trastorno sufren una considerable pérdida de peso, pueden presentar síntomas del tipo de estado de ánimo deprimido, retraimiento social, irritabilidad, insomnio y pérdida de interés por el sexo. La mayoría de las personas con anorexia están ocupadas en pensamientos relacionados con la comida, y algunas incluso coleccionan recetas de cocina o almacenan alimentos que nunca ingieren.
Normalmente, las personas con este trastorno tienen escasa conciencia de su alteración, la niegan y pueden explicar historias poco creíbles. Por esta razón, los familiares (padres u otras fuentes) deben brindar ayuda a través de acudir con un especialista para que emita su criterio diagnóstico y recomendaciones ante la situación que ellos comiencen a detectar.
Si bien en algunas personas con anorexia no hay hallazgos de laboratorio, la semi-inacición de este trastorno puede afectar la mayoría de los órganos y producir una gran variedad de alteraciones. Asimismo, la provocación del vómito, la ingesta excesiva de laxantes y diuréticos y el uso de enemas pueden provocar trastornos que conducen a resultados de laboratorio normales aunque en realidad sí existan órganos afectados.
El estado de semi-inanición propio de la anorexia y las purgas a las que normalmente se asocia pueden dar lugar a enfermedades médicas asociadas, como son anemia, función renal alterada, trastornos cardiovasculares (por disminución de la ingesta y absorción de calcio, secreción reducida de estrógenos y secreción aumentada de cortisol).
Además de amenorrea, puede haber estreñimiento, dolor abdominal, intolerancia al frío, letargia y vitalidad excesiva. El hallazgo más evidente de la exploración física es el adelgazamiento patológico, también puede haber hipotensión, hipotermia y sequedad de la piel. En algunas personas el color de la piel es amarillento y puede haber hipertrofia de las glándulas salivales, especialmente las glándulas parótidas. Las personas que se provocan el vómito muestran a veces erosiones dentales, y algunas presentan cicatrices o callos en el dorso de la mano como consecuencia del contacto con los dientes al inducirse el vómito (puede no presentarse por inducir el vómito con algún objeto). Además de lo anterior, también puede presentarse:
1.             Disminuye el gasto energético
2.             Aparición de lanugo (vello en la espalda, brazos, mejillas)
3.             Bradicardia (pulso bajo)
4.             Hipotensión (presión baja)
5.             Disminución del grosor de las paredes del corazón
6.             Arritmias cardiacas
7.             Motilidad intestinal disminuida
8.             Amenorrea (suspensión de la menstruación)
9.             Infertilidad
10.         Osteoporosis
11.         Estreñimiento
12.         Dolor abdominal

MTSF. Patricia Camarena

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